Creo vídeos de boda que reflejan quiénes sois de verdad. Sin poses, sin guiones y sin momentos forzados. Solo lo que ocurre de forma natural.
Trabajo desde la observación y el respeto, estando presente sin intervenir. Me fijo en los gestos pequeños, en las miradas, en todo aquello que hace único vuestro día. No tenéis que actuar ni mirar a cámara. Vosotros vivís vuestra boda. Yo la convierto en un recuerdo al que siempre querréis volver.